Así mismo como hormiguitas... eran las que sentí cuando las palabras alagadoras se encontraban con mis ojos, más cuando callé... seguiste hablando y cubriendome con tu cariño maravilloso que supera los detalles de esta vida tan cotidiana.
Me volviste a llenar los ojos de amor y la luna estaba ahí, pero no nos dimos cuenta.

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